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Helados Galácticos

Lord Absence

EL VENENO DE 1977 

1977. El año del punk, de las naziploitations clasificadas “S”... y de La Guerra de las Galaxias. Mayo de 1977. Sábado o domingo. Restaurante Masia Segarrull. Olérdola. Penedés. Los adultos inician la sobremesa. Fuman puros y beben carajillos de ron. Los niños corren por el local, molestando, como es su obligación. Un ente ausente de 11 años de edad se detiene ante el televisor. Un televisor situado frente a la barra, en lugar elevado, con el volumen bajo. Intrigantes imágenes parpadean. Unos robots, unos vehículos sin ruedas avanzando por una ciudad del desierto. Noviembre de 1977. Lunes. Patio del colegio. Un par de niños comentan lo que parece la experiencia cinematográfica de sus vidas. Sus ojos emocionados contrastan con los de envidia del ente ausente que les escucha, por aquel entonces acostumbrado a verlo absolutamente todo, mayores de 18 años inclusive, sin problemas. Seis o siete películas a la semana. Por algo su abuelo es propietario de cines. Pero cines de fuera de Barcelona. Doble sesión y una curiosa ordenanza que impide a esos pueblos dormitorio proyectar películas de estreno en la capital de provincia. Afortunadamente sus tíos, aficionados a la ciencia ficción, ya lo tenían todo previsto. Miércoles de esa misma semana, en un cine abarrotado el ente ausente se ausenta definitivamente. Dos horas que pasan en un plis plás, llenas de emoción y, ostras, es aquello que vio en una tele de un perdido restaurante del Penedés. El regreso a la maravilla se repite una y otra vez. Visionando y memorizando. Leyendo los tebeos. Leyendo la adaptación novelada. Descubriendo que en esos papeles hay unos diálogos entre pilotos que no aparecen en el filme. ¿Qué ha sucedido? Y estirado en el suelo de su habitación pasa mil y una veces las páginas del libro oficial de la película, que además, al final, incluye fotos de robots en blanco y negro. Robbie, Maria, Hal. Ese es su pasaje favorito y aunque breve no se cansa de mirar, como no se cansa de mirar sus ejemplares de Famosos Monstruos del Cine. Además, las salas de cine se llenan de rayos láser y naves espaciales. El cine, por fin, alcanza para el ente ausente un sentido de la maravilla absoluto que sólo encontraba en tebeos y, a veces, en la tele. El ente ausente, de doce años, intuye e incluso afirma en público que en su vida hay un antes y un después a 1977.  29 de septiembre de 1980. Cuatro de la tarde. Un ente ausente de 14 años lleva a su hermano de 9 al primer pase de El Imperio contraataca. No está dispuesto a que alguien comente en el patio nada que no haya visto ya. El veneno se inocula en el hermano del ente ausente, se desarrolla y se expande. Abril de 2007. Un pequeño ente ausente que aún no ha cumplido los tres años de edad juega en el sofá con una vieja X-Wing de hace más de veinte años mientras los rebeldes inician el ataque a la Estrella de la Muerte. ¿Qué quieres ser de mayor? Papi, quiero ser conductor de nave espacial. El veneno. De nuevo.

- Lord Absence

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